lunes, 16 de abril de 2012




El Ginkgo Biloba del cementerio.

“La muerte cava tu libertad desenfrenada”. Edna Pozzi.-

A la memoria de mi madre


Te brotaron los ojos celestes de poesía

aun bajo el árbol de los cuarenta escudos este invierno,

allá donde te dejamos sin otro remedio que dejarte.


No me creía la tarde ni una palabra.

Ni los rosales del jardín, me creían,

ni los aquelarres sobre la playa de los veranos;

ni el fósil viviente  creía,

que estabas  bajo de sus raíces.


Fueron todas semillas brotando,

gusto a pan y a trenzas amasadas los domingos,

cuando todavía la madre era intacta,

el amor intocable y sin estrenar, la inocencia.



Hoy el árbol amarillo te custodia

donde quedaron tus ojos de lavanda

las manos de hada abatidas por el tiempo.

Bajo el azabache de la tierra,

volverás a cabalgar tu vientre fértil,

a ser pájaro,

a fundar paraísos de poesía.

entre las ramas del árbol de oro

que tanto amabas,

y  ahora, madre, te corona.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Mujer en Capullo

"Mujer en Capullo" Obra y fotografía de Sonia Del Papa Ferraro


Todo se puebla de torcazas

en busca de nidos.

Un  amparo de verdes

atesorados,

un refugio de la tarde,

un capullo a punto de parir

como una madre ;

me puebla  la piel,

surca mi savia,

me habita toda.

AMOR ENTRE EL CIELO Y LA TORMENTA

Arrullo de casuarinas sobre el río

me lleva hacia el ocaso.

Mi garganta se funde con el viento,

y es un canto mi voz que se libera.



Hay un temblor de la noche,

un vaticinio.

Un silencio de lluvia hay en la casa.

Se dejan oír esas gotas,

la nostalgia de cristales quebrados.



El cielo y la tormenta

se juntan esta noche para amarse.

Duerme la isla.

Mi guitarra y mi voz se han apagado.





“Marisandra”,

Arroyo Rama Negra, 2002.

miércoles, 19 de octubre de 2011

A MI MADRE


Mamá, hoy que ya no estás, publico este poema por primera vez, donde está toda nuestra vida. Te extraño tanto....


Vine desde tu vientre,
Navegada de confines celestes
de tus ojos.
Atravesada por tus sueños,
de niña,  mujer, madre.
Fui real
en tu cuerpo joven un día.
El me soñó, entonces,
Con mi nombre de sueño, de princesa,
Y puso orgulloso en mi rostro su impronta.

LLenaste el corazón con arte,
pusiste emociones en mis manos.


Ahora en la distancia,
en las líneas del tiempo,
todo fueron
pinceles, arcilla, libros, acuarelas.
Páginas en blanco, poesía,
cuadernos, papel araña azul.

Telas agujas, puntillas.
Moños, guardapolvos y vinchas.

Ollas, sartenes, y moldes,
harina, manteca, horno, bizcochuelo.

Flores, cuadros, espejos,
disfraces, vestidos, collares,
pinturitas, tules, brillantinas,
Intrigue, tu perfume,
dama antigua, sombreros.
Can can, bombachones y locuras.

Asistencia perfecta.
Límites, exigencia.
Enciclopedias.
Ley implacable,
Largas noches de estudio.
Té con miel, la radio, tu compañía.
La manta gris de vicuña,
entre todas las leyes
perfume Old Spice,
que aun me abriga.

Para vos, pañales, mamaderas, cuadernos,
trabajo y noches sin sueño.
Para él trabajo, ir y venir en la rutina.
Barcos y río los sábados,
flores para la primavera,
acordeón los domingos.
Para mí, hermanos, juegos, estudio,
la más grande, 
la más seria.

Mates cebados amargos,
dolores, angustias, vacíos.
Mates de fiesta,
Nietos que llegaron
reviviendo horas de sonrisas,
tu mirada celeste en sus miradas.

Vine de tu vientre,
Navegada de confines de belleza.
Vine,
a ser la mujer que hoy te escribe,
con los versos que traigo de tu boca,
A gestar como hijos, tu amor
en mis creaciones.


Con el grito desesperado
que llevas en la distancia,
oculta en los recuerdos de ésa casa,
mirada que todo lo ilumina;
la soledad, el desengaño y la falta de caricias;


Madre:
Todo esto que has hecho es tanto,
Que prolongados tus ojos en los de tus hijos,
Prolongada el arte de tus manos,
Prolongada en las bocas
la poesía de tu boca.

Madre:
Todo esto es tanto,
que podrías ahogarte en las caricias,
sentirnos en abrazo sostenido.
Aturdirte en las voces de familia,
saber que tu obra es un castillo.

Pero madre:

No llores…

Todo lo que has hecho es tanto
que llena está tu tierra de colores.



15 DE MAYO DE 2009

jueves, 1 de septiembre de 2011

Me salva



Me salva el zureo acostumbrado de las horas

donde todo parece aquietarse,

deshacerse en hojas secas,

los cerezos de la tarde casi nieve

las sierras,

aquéllos besos mezclados de las copas,

y  esta ausencia que crece

domadándola,

como un arrullo en el pecho.



Sierra de la Ventana

Julio de 2011



lunes, 29 de agosto de 2011

EL RÍO DE CASIMIRA




Escoltar el Río entre las trenzas


como una misión de la sangre.


Un testamento que renueva los cauces.


El tiempo tatuado en las manos gastadas,


en la piel oscura.


El Río león celebra bajo el sol de la tarde,


la profundidad en un abrazo de orillas.


Una madre charrúa entre las venas.


Trenzadas cabelleras, renegridas,


interminables,


que todo lo sostuvieron


siempre


como enlazadoras de mundos


de hijos, de razas y virtudes.


Como el Río que duerme su caudal de tiempos,


duerme agua,


duerme madre charrúa.






Abril de 2010-


Montevideo


miércoles, 3 de agosto de 2011

El Viaje





No nos invaden ya los naufragios.

En este vendaval que inventa y que perfora

hemos creado alas resistentes,

para elevar los ojos como las flechas del campo.

Los duelos aun no se terminan

en este lecho de boca, piel humedad,

de nuevo piel, boca

beso, humedad y roce.

Gira el mundo sobre un ocaso

que reanuda todas las auroras,

las desgrana en miles de rompientes,

en velámenes cansados,

rutinas trepanadas de distancia.

Demoler órdenes,

la luz de la madrugada,

si fuimos o no fuimos,

la curva de mi cadera

y a contraluz , mi espalda.